jueves, 17 de abril de 2008

Crónica de una clase interminable

Diez, eran los minutos transcurridos, 80 quedaban por correr aun, la clase de dibujo, trataba de intentar no terminar, la clase se dictaba y mi concentracion estaba inmersa en cualquier otro sitio, menos en la clase de dibujo. La profesora insistia con que empezaramos a dibujar, pero yo, solo queria que el tiempo pase, no queria dibujar, estaba pensando, en las cosas que me intimidaban, me intimida saber, el no saber que me intimida, me intimida saber, que la profesira insistia que centrara mi concentracion en su clase y contra mi voluntad, sabía que en algún momento, ella, iba resultar vencedora, me intimidaba saber, el mirar constantemente el reloj, y ver que cada momento que lo observaba el avance de tiempo, era notoriamente minimo. La propuesta estaba sobre la mesa, y yo la desconocia en absoluto, me intimidaba saber, que me diria la profesora, si yo le preguntase, que me explicara la propuesta. Yo no estaba metido en la clase, me intimidaba saber, el desconocer donde estaba metida mi imaginacion y concentracion, ya ni yo sabia que pensaba. Me intimidaba saber, que todos tenemos algo que nos atormenta, y tambien pensar, que todos escapamos de algo, y muchas veces no sabemos de que. Cada instante que pasaba, yo desconocia mas y mas la propuesta y mi desinsercion de la clase era mas sospechosa y evidente que nunca, mi hambre habitual me sofocaba como de costumbre, esto me llevo a pensar, que yo escapo de las clases y que el hambre, es quien me atormenta, y de quien no puedo escapar. Como siempre, me pregunte para que vivo, si estaba en pie para acudir a una clase que poca felicidad me causaba, y para nada atractiva para mi concentracion. Las ansias de regresar a mi hogar, aumentaban con el paso de cada instante, dicho instante, que moria sin valer la pena. Como intui minutos atras, la profesora, fue quien vencio. Sabia que en algun momento iba comenzar a dibujar, pero no pude, ya que mi autocuestionamiento clasico, sobre mis razones de existencia, seguian en pie. Una y otra vez, me pregunte que era la vida, y para que la vivia, muchas veces, respondi esta pregunta, con una simple conepcion de felicidad en tod omomento, pero saber tambien, que no vale la pena estar triste, que siempre las cosas malas, son pequeñeces en relacion a las cosas buenas que a uno le ocurren, y que no tiene sentido, vivir para sufrir, saber tambien, que nadie va darte las respuestas, a tus propias preguntas, preguntas, que muchas veces ni uno conoce.
En fin la clase seguia su normal curso, con la idea esencial de dibujar, en vez de eso, yo deje fluir mi mente, mientras mantenia como sueño momentaneo, terminar la clase.

2 comentarios:

el kaiser dijo...

noto el lado filosofico de la vida
no hay nada mas lindo que una clase aburrida

y..

racing se va la B (8)

Anónimo dijo...

entre los dos, nos vamos armando los textos eh. bien ahi pata vuelva a escribir que todo sale-